Inclusive Development: College Students and Settlers Working Together

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Young people have always mobilized in favor of causes they find unjust and that they want to change. Their power to organize and make their voices heard is a phenomenon that can be clearly seen today in different parts of the world. Their power has been increasing globally.

It is through these people that Un Techo para mi País (TECHO—A Roof for my Country) has worked for the past fifteen years. The organization’s goal is to build a just society, where there are no people living in extreme poverty or suffering vulnerabilities of their human rights.

By working together with families in slums and with university students, TECHO has summoned society to work toward a common goal of all people having equal opportu- nities to develop their capabilities and exercise their rights.

In this joint effort between volunteers and families, the needs of communities are identified and a number of solutions and programs are executed in order to overcome those needs. The tools that TECHO makes available to the community to work on those needs are framed in the social empowerment program. This program runs in slums and settlements and takes different forms and approaches, such as building emergency housing and making plans for education and work, in response to the local situation and opportunities.

TECHO facilitates volunteers and settlement residents working together to conquer a shared goal. This way, TECHO aims to have an immediate, as well as a long-term, impact. The long-term effect comes into play with the thinking that when these volunteers become the decision makers in their countries, they will make ending poverty part of their work.

Thanks to constant innovation of its social intervention model, as well as the mobiliza- tion of volunteers committed to ending the extreme poverty in which thousands of families live, TECHO is now present in nineteen countries in Latin America and the Caribbean. In all these countries TECHO’s volunteers are gathered around the shared indignation of seeing families living in precarious conditions, the motivation to achieve structural changes in poverty, and the conviction that overcoming extreme poverty is possible when all sectors of society are involved.

The hallmark of these interventions is that settlement families are the protago- nists of their own change; TECHO is only an enabler. The work being done in these communities is not for them, but rather with them. This motto delivers a distinc- tive seal to the whole intervention.

With different innovative initiatives, TECHO makes a clear statement to society that the poverty figures that currently exist in the world are scandal- ous and intolerable. One such initiative was the first Latin American Meeting of Slum Leaders, held in October 2011, where more than one-hundred settlement leaders met in Peru with the goal of discussing common issues, sharing experiences, and proposing new ways to work.

The conclusions from this meeting were written in a manifesto, which included the duties that leaders pledged to fulfill and the rights that they would demand, while taking charge of their own develop- ment and proposing partnerships with other organizations and governments.

This example shows how the work with communities is participatory and self-motivated, driven by the desire to break the cycle of poverty.

The volunteers are the engine that keeps TECHO’s work alive. They have been the main characters in promoting growth and innovation through different actions dedicated to solving the problems in the settlements. They have taken on the challenge to fight injustice in their own countries after completing their contribution to TECHO, making it a life goal to end poverty from the different sectors where they will work in their professional lives.

During its fifteen years of work, TECHO has been recognized worldwide by various international organizations and institutions, which have noted that the intervention model is innovative and represents great progress in overcoming poverty and exclusion.

The challenge continues, and every day the targets become more ambitious and more difficult. While the identified needs of those most excluded in society are great, there is no choice but to reinvent oneself constantly and to look for different support networks, to profession- alize the interventions, always placing the settlement families at the center of the efforts, and to work closely to achieve a more just society.

UN TECHO PARA MI PAÍS: THE NUMBERS

  • Presence in 19 countries in Latin America and the Caribbean.
  • More than 76,000 transitional houses built in 18 countries in Latin America.
  • More than 500,000 young volunteers mobilized under a single commitment: to transform the reality of thousands of families in poverty.

Desarrollo inclusivo: jóvenes universitarios y pobladores comprometidos

Por Agustín Wolff

Los jóvenes desde siempre se han movilizado por las causas que les parecen injustas y que quieren cambiar. Tienen poder para organizarse y hacer escuchar su voz, fenómeno que ha ido tomando cada vez más fuerza a nivel mundial y que se ha visto reflejado claramente en diferentes partes del mundo.

Es a través éstos, que Un Techo para mi País (TECHO) ha trabajado durante 15 años, con el objetivo de tener una sociedad más justa, donde no existan personas viviendo en situación de extrema pobreza o siendo víctimas de la vulneración de sus derechos como seres humanos.

Por medio del trabajo en conjunto de las familias de asentamientos y los jóvenes universitarios, TECHO ha convocado a toda la sociedad a trabajar por un objetivo en común; que todas las personas tengan igualdad de oportunidades para desarrollar sus capacidades y ejercer sus derechos.

En este trabajo en conjunto entre voluntarios y familias, se identifican las necesidades que poseen las comunidades y se ejecutan diferentes soluciones y programas con el objetivo de superarlas. Las herramientas que TECHO pone a disposición de la comunidad para trabajar estas necesidades, están enmarcadas en el programa de habilitación social, que se ejecuta en los asentamientos y que tiene diferentes enfoques y formas, como la construcción de viviendas de emergencia, planes educación y el trabajo, entre otros.

Una de las grandes apuestas de TECHO es el encuentro de voluntarios y pobladores de asentamientos, que se reúnen para trabajar en conjunto por los mismos fines, tenga un impacto además de inmediato, a largo plazo, cuando esos voluntarios sean tomadores de decisión en sus países y tengan la superación de la pobreza como la guía de su trabajo para más adelante.

Gracias a la innovación en su modelo de intervención social, a la movilización y motivación de los voluntarios, comprometidos con la situación de extrema pobreza en que viven miles de familias, TECHO está presente en 19 países de América Latina y el Caribe, donde todos los voluntarios comparten la indignación de ver a familias viviendo en condiciones tan precarias, la motivación de trabajar junto con ellas para lograr cambios estructurales en la situación de pobreza y la convicción de que la superación de la extrema pobreza, si se trabaja con todos los sectores de la sociedad, es posible.

Que las familias de los asentamientos sean las protagonistas de su desarrollo, donde TECHO sea un acompañamiento para lograrlo, es el sello que caracteriza la intervención en las comunidades. [E1] El trabajo no es PARA ellos, sino CON ellos, lo que entrega un sello distintivo a toda la intervención.

Con diferentes iniciativas innovadoras TECHO realiza una denuncia clara a la sociedad de que no es posible que aún existan las escandalosas cifras de pobreza que hay en el mundo. Una de estas iniciativas fue el 1er Encuentro Latinoamericano de Líderes Comunitarios, realizado en Octubre de 2011, donde se reunieron en Perú más de 100 líderes de asentamientos con el objetivo de discutir problemáticas comunes, compartir experiencias, proponer formas de trabajo, entre otros temas.

Todas las conclusiones de este Encuentro fueron redactadas en un Manifiesto, que incluyó los deberes que los líderes se comprometieron a cumplir y los derechos que iban a exigir, haciéndose cargo de su desarrollo y proponiendo trabajar en conjunto con otras organizaciones y gobiernos.

Este ejemplo es claro a la hora de dar cuenta que el trabajo con las comunidades es participativo, y nace desde ellas mismas, movidas por las ganas de salir del círculo de la pobreza.

Los voluntarios, además de ser el motor que mantiene el trabajo de TECHO vivo en los asentamientos, han sido protagonistas de la motivación que existe de crecer e innovar con diferentes acciones para la solución de las problemáticas existentes en los asentamientos. A través de toda la experiencia acumulada, ellos han tomado el desafío de luchar por la injusticia en sus países, haciendo de éste, un desafío para la vida donde, luego de su paso por TECHO, han sido capaces de instaurar el tema de la pobreza desde los distintos sectores donde se desempeñan en su vida profesional.

En 15 años de trabajo, TECHO ha sido reconocido a nivel mundial por diferentes organismos en instituciones internacionales que han notado que el modelo de intervención es innovador y representa grandes avances en materia de superación de la pobreza y exclusión.

El desafío continúa y día a día las metas fijadas son más ambiciosas y desafiantes, producto de las necesidades identificadas por los más excluidos de la sociedad, frente a las cuales no queda más que reinventarse constantemente, buscar diferentes redes de apoyo, profesionalizar la intervención, siempre ubicando a las familias de asentamientos en el centro de nuestra intervención y con quienes trabajamos de la mano para lograr una sociedad más justa.

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